El 11’8% (16) subirían el cierre en Fase 2, con 50% de aforo en terraza y 40% en comedor interior. Finalmente, un 3% (4) se incorporaría en Fase 3, con 50% de aforo interior y servicio en barra con distancia de seguridad. Siete restaurantes han implantado la comida para llevar o a domicilio en Fase 0. Los 107 restantes sólo reabrirían una vez finalizada la prórroga por fuerza mayor de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) del Real Decreto-Ley 18/2020.
Sin fecha de regreso
“En estas condiciones la mitad de la hostelería del barrio corre peligro de muerte”, alerta Guillome Glavoix, propietario de La Playa de Lavapiés en la calle Argumosa, arteria del terraceo castizo que seguirá prácticamente vacía. El 80% de los establecimientos afrontará otras seis semanas sin ingresos con gastos fijos elevados, como el alquiler de los locales. “Sin alternativas reales para generar ingresos, ya damos el verano por perdido”, advierte Jaime Fernández, socio propietario de Tasca Barea (Rodas, 2), uno de los cientos de pequeños bares del barrio sin terraza.
“Sólo un 25% tiene terraza, con un aforo medio de cinco mesas para unas 20 personas”, subraya Mercedes Saracho, gerente de la asociación. “La mayoría sólo dispone de barra y unas pocas mesas dentro. Calculamos que un 50% puede echar el cierre definitivamente”, concluye. “El aforo propuesto es incompatible con la apertura, nos abocamos a un cierre masivo”, explica Antonio Amago, propietario de La Musa de Espronceda (Santa Isabel, 17). Propone “apelar a la responsabilidad de cada empresario para mantener las distancias de seguridad”.
“Sin turismo internacional y el consumo local mermado por la crisis y el temor a un rebrote, no tenemos fecha de regreso a la normalidad”, asegura Alicia Cid, propietaria de Como vaca sin cencerro (Olivar, 54). Lavapiés es un entramado de calles estrechas y en cuesta. Al igual que otros cascos históricos, el 90% de su tejido hostelero lo integran “pequeños negocios familiares que sólo viven de la barra”, explica.
Mascarillas obligatorias
Juan Manuel Ortega, propietario de La Nobia (Salitre, 45), no abrirá antes de la Fase 3 y reclama claridad en las medidas de seguridad: “La incertidumbre no nos permite hacer números reales ni ver si nuestros negocios van ser viables a medio plazo”. Tampoco sabe cómo va a afectar la obligación de llevar mascarillas en espacios de uso público. “No nos imaginamos comiendo en un restaurante con mascarilla”, apunta Ortega.
Las terrazas que abrirán en Fase 1 son Cascorro bistrot y Mamua, ambas en La Plaza de Cascorro; Maisha y Amanda en Argumosa, y los restaurantes indios Sapla I y II, y Sonali, en plena calle Lavapiés. En Fase 2 se añadirían otros 16, con nombres emblemáticos como Chinaski, O Pazo de Lugo, La Pianola, La Coqreta y Tasca Barea. Todos garantizan condiciones sanitarias seguras. Los locales se desinfectarán diariamente y se mantendrá una distancia mínima de dos metros entre mesas, sin superar las 10 personas por grupo.
15 días máximo
En un intento de salvar la hostelería de Lavapiés, la asociación pide que los trámites de concesión de licencia para la apertura y ampliación de terrazas “no se alarguen más de 15 días”, apunta Mercedes Saracho. La Comisión de Terrazas de Hostelería y Restauración del Ayuntamiento ha resuelto reabrir las solicitudes interrumpidas por el Estado de Alarma y se compromete a agilizar las nuevas licencias de apertura, pero se estima “una duración mínima de tres meses para todo el proceso, entre diseño del proyecto y su aprobación por Movilidad y junta municipal”.
Una vez desechada la opción inicial de Declaración Responsable propuesta por los hosteleros, “las licencias no van a valer para nada porque terminarán muy tarde”, asegura Beatriz Domínguez, socia de Madre Flaca (Olmo, 26). Además, la asociación calcula que el propietario invertirá “unos 1.200€ de media” entre los costes del propio proyecto, la colocación de tarimas para parkings… “Un gasto que agrava aún más nuestra falta de liquidez, sin que nos aseguren la concesión o que ésta llegue a tiempo”, explica Beatriz Domínguez.
Sin opciones inmediatas de sacar mesas o barra fuera, o de ampliar el aforo interior, los locales sin terraza no abrirán en todo junio. A su vez, muchos de los que tienen terraza tampoco abrirán en ninguna de las tres fases al no resultarles rentable con un 50% de aforo, salvo que les permitan ampliar horarios y el espacio de la terraza. La asociación reclama alternativas para “muchos pequeños bares familiares sin terraza que corren el riesgo de no volver a abrir”.
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Mi buen amigo Esteban, propietario del local, llevaba tiempo queriendo invitarme a comer para celebrar una buena noticia recibida hace un par de semanas sobre mi estado de salud. A veces olvidamos lo afortunados que somos cuando estamos completamente sanos. Y si algo he aprendido de todo esto tras la recuperación es que debemos hacer un esfuerzo por sacar tiempo y mantener la sana costumbre de ir a comer por placer a un buen restaurante, de vez en cuanto, en buena compañía, sin prisas. Así lo hice. Sabiendo además lo que me gusta descubrir sabores nuevos sin descuidar mi dieta, surgió la brandada de bacalao.

Se trata de una receta que lleva bacalao, leche, aceite de oliva y ajitos en láminas. Se cuecen la leche y el bacalao mientras se dora el ajito. Acto seguido, se van ligando hacemos mahonesa y se nos corta, tiene arreglo, la podemos recuperar. Sin embargo, si se nos corta esto, tendríamos que tirarlo.
Luego va al horno, no mucho tiempo, hasta que se dora, y se termina con un toquecito explícito de soplete. Finalmente, se colocan 2 varitas de sigulet.
Para quienes desconozcan el sigulet o Ciboulette, que es el nombre original en francés de una variedad de cebolla. Se consumen sus hojas y menos frecuentemente sus bulbos. Tiene un aroma suave y sabor particularmente exquisito que posibilita su utilización tanto en forma cruda como cocida en diversas comidas reemplazando a la cebolla de verdeo, la cebolleta de toda la vida.
Sencillamente, espectacular. Un plato cardiosaludable, sin más ingredientes que los mencionados.
No lo duden, busquen un hueco en su agenda, si es posible en tiempo de ocio. De estos platos hay que disfrutar sin prisas.
Restaurante el Pitaco. Av. de Badajoz, 25, 28027 Madrid
Reservas: 914 03 88 62
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Rubén se encarga de dar una formación extra y personalizada a sus chicos, los camareros que posteriormente le acompañan a los servicios de catering. Inculca en ellos la idiosincrasia de su empresa, su manera de trabajar, de atender al público.
Rubén, ¿en qué momento profesional te encuentras?
Pues estoy ya en la fase de disfrutar mucho de lo que hago, ya llevo muchos años en esto. Cuando empecé reconozco que siempre estaba intranquilo, quizás por ese sentido de la responsabilidad y empeño en cumplir con lo que mis clientes contrataban. Es normal. Pero ahora mismo soy feliz, soy un hombre feliz.
¿Te gusta tu profesión o te arrepientes de haberla elegido?
Gustarme no, me chifla. Arrepentirme absolutamente de nada. Soy un apasionado de la gastronomía. Si me quitas esto, me quitas la vida.
Pero tiene pinta de ser dura…
Mucho, muchísimo. Lo es. Estamos todo el día cargando y descargando camiones, hay tiempo que dedicar a la compra de las materias primas con las que elaboramos los platos, limpieza, montajes… Es evidente pero bueno, fácil no hay nada en la vida. Creo firmemente que la profesión te elige a ti y no al revés. Creo que hay algo innato que ya traemos, algo que nos da señales de alguna manera desde que somos pequeños, o caminos que te acaban conduciendo a lo que mejor se te puede dar. Y aquí estamos.

Al igual que los grandes genios de la pintura o la literatura, eres un creativo que encuentra su mejor momento para crear en las madrugadas.
Estoy en la cama y estoy pensando en la conjunción de distintos sabores. Tanto es así que me levanto sin hacer ruido para no despertar a la familia y no puedo esperar a que amanezca para probar el maridaje de sabores que se me acaban de ocurrir. No, no me gusta hacer lo que hace todo el mundo, eso sería un trabajo muy aburrido. Por supuesto, puedo ser clásico si el cliente me lo pide, nunca olvido que mi trabajo consiste en ofrecer el menú al gusto del consumidor. Pero sí es cierto que yo necesito disfrutar con lo que hago, crear, inventarme cosas nuevas.

Estás acostumbrado a satisfacer a tu público por encima de todo.
Tenemos muchos eventos y banquetes, y lo primero que hago es interesarme por los gustos de los anfitriones y asistentes. A partir de ahí puedo tirar de mi lista de creaciones o crear algo nuevo especialmente para ellos.

Pienso que si hay algo importante que destacar de ti es la perseverancia, la dedicación y la responsabilidad con la que afrontas cada encargo. Todo ello con la sempiterna sonrisa que le caracteriza.
Jajaja, bueno, la seriedad en el trabajo no me impide sonreír, creo que forma parte de mi, soy un hombre alegre y eso se suma a mi pasión por esta profesión.


¿Hay algún tipo de catering que te guste más?
Me gustan mucho las bodas, reconozco que me implico muchísimo. He servido a todo tipo de parejas, me divierte mucho sumarme a su fiesta, porque de alguna manera formamos parte de ese momento que va tras la ceremonia, el momento de celebrar. No obstante, para mi todos los eventos son importantes y merecen toda mi dedicación. Soy todoterreno, me adapto rápido a todas las circunstancias.
Se trata de un Catering con el que acertar en caso de dudas. Dispone de lugares para celebraciones, por lo que pueden asesorar a los clientes de la idoneidad de un espacio u otro. Se adaptan a todo tipo de presupuestos y cuentan con todos los equipos de trabajo y materiales necesarios para los servicios.
Sin duda, una apuesta segura.
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Es sano -sanísimo- comer jamón. Pero si algo hemos aprendido en cada uno de nuestros Eventos es que, según el corte, el jamón puede perder o mantener sus características organolépticas. Para cuidar del sabor según el corte nació la SPCJ, para quienes no lo sepan aún, Selección Profesional de Cortadores de Jamón. Nace en España en plena crisis, en el año 2011. Nace en Madrid de la mano de su Fundador, Julio Márquez Sangüesa. Y, a día de hoy, ya hay más de doscientos cortadores profesionales por todas las provincias de España defendiendo y reivindicando una profesión bajo la marca SPCJ.
Se trata de una formación profesional que aún no ha llegado a las Aulas por parte del Ministerio de Educación, pero sí es posible ejercer la profesión de la mano de SPCJ. Ofrecen cursos que otorgan capacidad formal a los alumnos que los finalizan con éxito para dedicarse al corte, una profesión que gracias a esta organización se ha comenzado a demandar en numerosos eventos.

«Hemos conseguido acercarnos a todos los consumidores, no sólo al sector empresarial. El ciudadano de a pie puede aprender a cortar jamón mediante los cursos que ofrecemos y de esa manera llevar a las casas una forma de vida», nos decía Julio Márquez, Fundador y Director Gerente.

SPCJ es por tanto hoy en día una marca que defiende la profesión del Cortador de Jamón en España y Europa, pues las fronteras no existen para este joven empresario. Al mismo tiempo que forma a nuevos cortadores, les ha ido dando empleo en numerosos eventos y contrataciones de corte de jamón.
Por otro lado, no hay que olvidar que, gracias al nacimiento de SPCJ, el consumo de jamón se ha disparado en nuestro país, pues cortador que consigue un Evento o un banquete, debe hacerse cargo de asesorar al contratante y venderle el jamón adecuado y las cantidades necesarias. Es decir, que las fábricas de jamones deben agradecer que haya nacido una red comercial como esta, pues no hay que olvidar que son las empresas quienes buscan primero a estos cortadores, las que contratan la espectacular puesta en escena de estos profesionales; el jamón viene detrás, pareciendo incluso lo menos importante, y en el 90% de los casos se venden y posicionan desde SPCJ.

Así lo pudimos comprobar esta semana en el Cóctel de los Premios Reina Sofía de España 2015, en el Auditorio Nacional de Madrid. SPCJ es una marca, una profesión y una red comercial. Como pueden ver en las fotos, el cortador de SPCJ está profesionalizado, esmeradamente formado para saber estar, con una imagen renovada, joven, moderna y responsable.
Márquez se ha encargado de que todos sus cortadores tengan conocimientos de protocolo, un saber estar exquisito en público, una imagen impecable y un estilo en el corte cual torero con el estoque, haciendo así un Arte de esta profesión.
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Si por algo es conocido mi buen amigo Paco Rodríguez en el mundo gastronómico es por sus famosas fabes: fabada, fabes con langosta y fabes con almejas. Hace ocho años, cuando nos conocimos, recuerdo que me senté a comer en su Restaurante madrileño sin ni siquiera imaginar que lo que me iba a comer estaba premiado y reconocido. Aterricé allí por casualidad, pero bendita casualidad… Me comí las fabes más exquisitas que había probado en toda mi vida. Lo mágico de todo esto es que pasan los años y me siguen pareciendo las mejores del mundo. ¿Por qué? Pues porque este caballero, de los que ya quedan pocos, está al frente del negocio día sí y día también.La semana pasada volví a visitar a Paco, pues eso es lo que hacemos los clientes asiduos cuando vamos a los restaurantes de los amigos, visitar al amigo y a su familia. Allí estaban su esposa Conchi y su hijo Javier, quienes le acompañan en esta tarea desde que el comenzara hace ya 40 años. Sólo faltaba su hija Verónica, que acaba de ser mamá y nos ha convertido a Paco en Abuelo! Pues bien, este aroma familiar os confieso que se ha traducido en una enorme tranquilidad para mí; Paco ha sabido transmitir a sus dos hijos la idiosincrasia del negocio y eso nos garantiza fabada para rato.
Pero no sólo de fabada vive el hombre entre estas cuatro paredes. El Restaurante la Hoja presenta una amplia variedad en carta, para elegir y para disfrutar durante horas, nada de salir corriendo nada más llenar el estómago. Si algo está mimando muchísimo esta familia es el concepto de “el tiempo para la comida”.
Todos los que eligen este restaurante saben que una vez acomodados, ha llegado la hora de disfrutar, de aparcar las prisas, el móvil, el ipad y todo lo que pueda importunar este gran momento del almuerzo. El tiempo se detiene para saborear cada uno de sus platos. Así, puedes degustar guisos tradicionales, el rabo de toro, chuletillas de cordero lechal, solomillo al cabrales o platos típicos de su tierra. Porque entrar en la Hoja es lo más parecido a entrar en Asturias, aquí tenemos un rincón del Principado, en la calle Doctor Castelo 48 de Madrid. Y como buen aficionado a la caza, no pueden dejar escapar los platos elaborados con la carne de caza en temporada. Si a todo esto le sumamos la selección de vinos que Paco hace personalmente para acompañarlos, entonces es cuando ya acabamos -como dirían nuestros abuelos- con el café, la copa y el puro. No obstante, los amantes del pescado, podrán escoger entre varias de las especialidades de la casa, aunque a mi me gusta recomendar el rodaballo y el rape a la Sidra.
El espacio es magnífico. Tienes una amplia barra a la entrada, donde tomar las primera cervezas y vinos antes de sentarte a la mesa. Dos salones que reciben el nombre de cada uno de los pintores que predominan en sus paredes: Saavedra y Alcorlo. Y el Museo de Caza, donde podrán ver cada una de las piezas que Paco ha rescatado en sus cacerías, un salón estupendo donde reunir a toda la plantilla de la Oficina para comidas de empresa o a toda la familia para celebraciones o banquetes.
No hay que olvidar la magnífica situación del restaurante, situado en la zona de Retiro-Salamanca. Un lugar donde volver siempre, porque siempre somos bien recibidos.
Reservas: 914 092 522
Horarios: De 13 a 16.30 y de 20 a 0 h.
Días de Descanso/Vacaciones: Domingos noche y lunes día entero Web Oficial: www.lahoja.es
Twitter: @LaHoja_LaFueya
Parafraseando el eslogan publicitario protagonizado por el piloto de Repsol Honda Marc Márquez, tengo que decirles que si algo le falta al anuncio es incluir a Julio Márquez, sin duda, “el Marc Márquez de los cortadores de Jamón”. Es difícil hablar de un profesional cuando además se trata de un buen amigo. Y es que Julio, sobre todas las cosas que se puede ser en esta vida, es un hombre bueno. A base de mucho esfuerzo y dedicación, ha creado la marca Selección Profesional Cortadores de Jamón en nuestro país.
En poco tiempo, no sólo se ha colado en la sociedad española, dando servicios a diestro y siniestro, sino que además, está potenciando una profesión que parecía -hasta no hace mucho- algo que podía hacer cualquier profesional de la hostelería. Pero no es así, amigos, lo de cortar jamón es un arte y debe aprenderse. Entre sus funciones dentro de su Empresa, está la de formar a nuevos cortadores y a formadores de formadores. Y de esta manera, cuenta con un amplio equipo de cortadores por toda España.
cualquier profesional de la hostelería. Pero no es así, amigos, lo de cortar jamón es un arte y debe aprenderse. Entre sus funciones dentro de su Empresa, está la de formar a nuevos cortadores y a formadores de formadores. Y de esta manera, cuenta con un amplio equipo de cortadores por toda España.
Julio pone en marcha esta idea de negocio en el año 2.011, en plena crisis económica en nuestro país. Y aún así, en poco tiempo, se ha convertido en “el favorito” de los famosos y de las Empresas que organizan eventos de carácter social e institucional en Madrid. Julio lo hace todo, lo prepara todo y no te tienes que preocupar por nada. En sus montajes, cuida especialmente la imagen de la marca, de su marca. Tanto las mesas como los uniformes van siempre impecables, además de derrochar un exquisito gusto en las formas. Pero lo que a todos nos enamora sin duda de Julio es su sonrisa y su siempre atenta predisposición, algo que de manera sorprendente ha sabido transmitir a todo el equipo nacional con el que cuenta en cada rincón de España. Así Julio acaba siendo parte de la organización de cada evento, implicándose como si fuera suyo y hasta el último momento permanece atento dando un trato exquisitamente correcto a los invitados.
Y así se pasa todo el año: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Sevilla, Alicante, Málaga, Marbella, Santiago, Donosti, sin hablar de los numerosos viajes que ya está realizando al resto de Europa.Y es que cuando ya te acostumbras a trabajar con él, ya no quieres trabajar con nadie más. Porque además te asesora en todo momento sobre jamones y marcas de jamones, hasta el punto de que acabas delegando en él la compra de la mercancía, pues sabes que lo que el compre, va a ser más que bueno y va a dejar satisfecho a tus invitados.
Gracias Julio…, por todo.
Mientras se habla de crisis en el sector, Emilio Julio Calvo Martín le ha dado la vuelta a los números del Restaurante madrileño El Puchero de mi abuela. Llegó al barrio en septiembre como Director Gerente y no sólo ha conseguido recuperar clientela que había perdido sino que además, ha captado nuevos clientes. En términos económicos, estamos ante un local que antes daba pérdidas y, en dos meses, ha resurgido de sus propias cenizas, dejando ya los ansiados beneficios.
Estamos por tanto ante un profesional del que, con este tipo de hazañas, se comienza a hablar de él en el sector.
-Emilio, buenas tardes. ¿Eres consciente de que vendrán a buscarte de la competencia?
Ya lo han hecho -confirma entre risas- pero tengo un compromiso con este local, el barrio y su gente. A mi jefe se lo dijeron el otro día, que si estaba en venta, como en el fútbol, y el contestó que no.
– Muchos se preguntarán al leer esta entrevista, ¿y de dónde ha salido este héroe de la hostelería?
Bueno, llevo trabajando desde los 13 años y cogí esta profesión porque al morir mi padre, alguien tenía que llevar el dinero a casa. Al final me enamoré de ella y empecé a formarme con los mejores. Siempre digo que mi gran escuela la adquirí en el Centro de Madrid, durante los años que trabajé en la Tahona de Alburquerque con los hermanos Pérez Martino, con Eugenio y Antonio. Pasé de aprendiz a dirigir el comedor. Luego me formé en enología, he adquirido conocimientos de coctelería y domino perfectamente el arte del corte del jamón. Y todavía sigo aprendiendo, es algo que tampoco puede uno dejar de hacer, reciclarse.
– Justo cuando todo el mundo busca culpables en esta crisis económica del país, llegas tu y le das la vuelta a los números a un local que daba pérdidas ¿Cuál es la fórmula para hacer esto que has hecho en tiempos de crisis?
Trabajo, trabajo y trabajo. No hay otra fórmula. Controlo todas las áreas que conciernen al local, desde las compras a proveedores, los márgenes y descuentos, recepción de mercancía, el reparto de funciones en el equipo, limpieza, seguridad…, hasta la elaboración y presentación de platos. No puedes dejar un sólo espacio sin controlar y hay que hacer una buena gestión de coordinación para que todo funcione. Un restaurante no es sólo poner comida en la mesa, hay que cuidar muchos detalles y el cliente tiene que ser tratado como se merece.
– Hablas de cuidar muchos aspectos, ¿cuál es el más importante para ti?
Bueno, todos son importantes; si falla uno, falla todo lo demás. Pero si me haces poner un orden, soy muy exigente con el equipo humano. La hostelería hoy en día tiene un serio problema de profesionales y yo tengo muy claro por qué. Para exigirle al personal, éste tiene que estar bien remunerado, bien tratado y motivado. Pienso que las empresas las levantan las personas, hombres y mujeres, y si queremos exigirles tenemos que cumplir con ellos. Son personas, con familias y vidas fuera del local, tienen que cobrar a final de mes, eso es sagrado, tener sus horarios, y tienen que sentirse correspondidos cuando se les pide un esfuerzo extra. Si uno me hace una hora extra, yo le doy luego dos horas libres en compensación. Si tienes un empleado por 800/1000 €, tendrás resultados de 800/1000€, no se le puede pedir más. Por eso, si mi equipo me responde como yo le pido, yo le respondo y le pago lo que vale. Esta es la única manera de implicar al personal.
– Es evidente que eres un gran relaciones públicas, que tienes muy claro lo importante que es la labor comercial en cualquier tipo de negocio que venda algo. No obstante, ¿qué haces para ganarte al público?
No hago nada especial, de verdad. El cliente demanda calidad, servicio y precio, y yo se lo doy. Es tan sencillo como ejercer una buena política de atención al cliente. No podemos estar midiéndole al cliente como si estuviera comprando al peso. Somos muy generosos a la hora del servicio, si algún cliente nos pide más pan, se le sirve. Si quiere algo que no está en el menú, se le hace, y siempre nos adaptamos a lo que quiere el cliente. Los sábados, los domingos y festivos, hacemos una paella enorme para ponerla como aperitivo gratis a los clientes que se sientan a comer. Pienso que de alguna manera tenemos que conquistar al cliente y ganarnos tanto su respeto como su cariño.
– Resulta curioso cómo te estás llevando de calle a los jóvenes…
Sí, bueno, hay que tener en cuenta que es un público que hay que cuidar, son los futuros consumidores. Son chicos con menos recursos a la hora de consumir, que para salir con la pareja en el fin de semana, tienen escasos 20€ en el bolsillo y con ellos tienen que ir al cine también. Es importante cuidarlos y ofrecerles una gastronomía de calidad, acostumbrarlos a comer bien para que cuando se hagan mayores sepan distinguir un fast food de un tapeo de calidad. Por eso ahora hemos ofertado una barra libre de tapas que incluye 1/2 L de cerveza por 11€. O bien, la tapa tradicional + bebida por 2,5€. Tenemos que atender a todos los públicos y la juventud siempre será el futuro.
– Lo mejor de todo esto es que no has hecho grandes cambios en la Carta, ¿no?
No he hecho ninguno. Simplemente hemos trabajado mejor lo que se ofertaba, hemos empezado a trabajar con otros proveedores que nos han permitido ahorrar en costes y hemos elevado al máximo la calidad y el servicio. Mantenemos los platos estrella de la casa, como es el Cocido madrileño, el rabo de toro, el pulpo o la fabada. Pienso que lo que funciona bien, no hay que someterlo a cambios.
– Ahora llega la Navidad, Emilio, y con ella las comidas de empresa. ¿Se lo podrán permitir este año los madrileños?
Por supuesto que sí. Nosotros ya tenemos cerradas varias comidas de empresa para Navidad. Tenemos menús de varios precios, desde 30€ hasta 50€, pero no cabe duda que nos adaptamos a los presupuestos de todo el mundo. El otro día me llamaron unos chicos de una empresa que ganan 700€ al mes y les he cerrado un menú de 15€ a cada uno. Siempre hay fórmulas, siempre se puede ofrecer algo. Es la ley de la Oferta y la Demanda, y lo único que hacemos es competir.
– ¿Qué es lo que más te cuesta ver en esta profesión?
Ver que se le dice NO a un cliente. Sea lo que sea, yo lo tengo prohibido en este local.
– ¿Y la siguiente meta que te planteas?
De momento seguiré luchando por el Puchero de la Abuela. En enero, si quieres, me vuelves a hacer otra entrevista (risas)
– Emilio, muchísimas gracias por atendernos y enhorabuena.
Gracias a vosotros y aquí tenéis vuestra casa.